Anthropic firma 11.600 millones con Akamai: por qué la IA también necesita CPUs
El 24 de septiembre Akamai anunció que Anthropic le ha comprometido 11.600 millones de dólares a siete años, y el detalle que importa no es la cifra sino la palabra que la acompaña: CPUs. No es una compra de GPUs para entrenar modelos, es capacidad generalista para el trabajo de los agentes.
Qué se firmó el 24 de septiembre
Akamai Technologies (NASDAQ: AKAM) describió el movimiento como una relación "ampliada significativamente" con Anthropic: un compromiso contractual de 11.600 millones de dólares a siete años para soportar las crecientes cargas de trabajo de CPU de la compañía de IA sobre la infraestructura distribuida y el software de Akamai Cloud. En el anuncio no se mencionan GPUs de entrenamiento en ningún momento, y esa ausencia es justamente la noticia.
Los números del contrato: 11.600 millones a siete años y hasta 9.000 más
Conviene no mezclar tres cifras distintas. Los 11.600 millones son el compromiso contratado. La relación puede ampliarse en hasta 9.000 millones adicionales dentro del mismo plazo de siete años. El techo potencial suma entonces unos 20.000 millones. Hablamos de compromisos contractuales, no de facturación ya cerrada: lo que se firma hoy se consume durante los próximos años.
El warrant: hasta un 5% de Akamai, con una parte que se consolida ya
Akamai emitió a Anthropic un warrant sobre acciones preferentes convertibles Serie B sin voto: 7,7 millones de acciones comunes en base convertida, equivalentes a alrededor del 5% del capital en circulación, con un precio de ejercicio de 111,33 dólares por acción. Un tramo equivalente a un 2% del capital se consolida con el compromiso inicial de 11.600 millones, y el 3% restante se consolida a medida que la relación se amplíe. Traducido a lenguaje llano: proveedor y cliente dejan de ser solo eso y se vuelven socios a siete años.
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Cómo reaccionó el mercado
Las acciones de Akamai subieron en torno a un 20% en las operaciones posteriores al cierre del jueves, con cifras que la prensa sitúa entre el 16% y el 26% según la fuente y el momento de la medición. Es información de mercado, no una recomendación. La empresa también señaló que no espera impacto en su guía de ingresos de 2026 y que anticipa un aumento de aproximadamente 1.700 millones en su gasto de capital de este año para asegurar y prepagar componentes críticos de su cadena de suministro, memoria incluida.
Por qué una factura de IA se paga en CPUs
La analogía corta: la GPU es el motor que genera tokens y la CPU es la fábrica alrededor del motor, la que pide las piezas, monta, mueve, guarda y factura. Cuando solo se mira el precio por token, esa fábrica es invisible.
Lo que hace la GPU en un agente y lo que hace la CPU
Generar tokens es trabajo de GPU: el modelo calcula y devuelve texto. El resto del turno de un agente es trabajo de CPU: lanzar y controlar el entorno aislado donde corre el código que el modelo acaba de escribir, invocar herramientas, consultar y ordenar información recuperada, leer y escribir caché, enrutar peticiones y preprocesar o posprocesar resultados. Ese segundo tramo no depende del tamaño del modelo, depende del número de pasos que da el agente.
Ejecutar código, llamar herramientas y cachear: el trabajo que no se ve
Añadir una herramienta nueva a un agente no encarece la generación: engorda la parte de CPU. Lo mismo pasa al aumentar los pasos, al abrir más entornos de ejecución en paralelo o al cachear respuestas para bajar latencia. Por eso una empresa con una red enorme de servidores generalistas puede convertirse en proveedor de cómputo de un laboratorio de IA sin vender una sola GPU.
La demanda de CPU que la industria proyecta para 2030
Un análisis de mercado citado por prensa sectorial estima que los agentes podrían añadir entre 32.500 y 60.000 millones de dólares al mercado de CPU hasta 2030, y describe arquitecturas donde CPU y GPU se despliegan por separado. Es una previsión de terceros, no un dato de Anthropic ni de Akamai, y conviene leerla como tal.
Qué compra Anthropic en Akamai (y qué no)
Akamai Cloud y su AI Grid: 4.400 ubicaciones para acercar la inferencia
En marzo de 2026 Akamai presentó AI Grid, una capa de orquestación de inferencia distribuida sobre más de 4.400 ubicaciones de su red, con enrutado de cargas entre borde, regional y núcleo según latencia, coste y rendimiento. Es la pieza que explica por qué un laboratorio compra aquí: no se trata solo de tener máquinas, sino de tenerlas donde está el trabajo.
Un gasto de capital estimado de 5.500 millones y sin cambios en la guía de 2026
Akamai estima en unos 5.500 millones el gasto de capital asociado al compromiso. El anuncio se suma a más de 2.800 millones en compromisos multianuales de servicios de infraestructura cloud que la compañía ya había anunciado este año, una señal de que el negocio de Akamai se está moviendo de servir contenido a mover cómputo.
Las incógnitas: cuánta capacidad, cuándo llega y con qué condiciones
El contrato no desglosa cuánta capacidad se reserva, en qué ubicaciones, con qué plazos ni con qué penalizaciones. Tampoco hay detalle de precio unitario. Es el tipo de letra pequeña que suele decidir si un acuerdo así se cumple o se renegocia.
El acuerdo en el mapa de cómputo de Anthropic
GPUs para el modelo, CPUs para el resto: SpaceX, Azure y Google en una frase
Anthropic sigue comprando GPUs por otras vías: capacidad del centro de datos Colossus 1 de SpaceX, con más de 300 MW y más de 220.000 GPUs NVIDIA, además de compromisos con Microsoft Azure y capacidad TPU en Google Cloud. El acuerdo con Akamai no reemplaza nada de eso: agrega el tramo de CPU que hasta ahora no tenía este tamaño.
Lo que el anuncio no dice
No dice que las GPUs sobren, no dice que la inferencia se abarate y no dice cuándo entra en servicio la capacidad. Cualquier titular que afirme alguna de esas tres cosas está añadiendo lo que el comunicado no puso.
Qué cambia para quien programa
Menos latencia por cercanía y más trabajo no-GPU en la factura
Si la capacidad generalista se reparte por miles de ubicaciones cercanas al usuario, lo que mejora primero son las partes del flujo que ya eran de CPU: ejecución de código, consultas, caché y formateo de respuestas. La latencia de generar tokens apenas cambia, porque eso depende de dónde estén las GPUs.
Dónde ejecutar el código que genera un agente
La decisión práctica es la de siempre, con un argumento más: ejecutar el código generado por el modelo en un entorno cercano, aislado y con límites claros de recursos. Cuanto más cerca del usuario y más barato por tarea, mejor sale la cuenta, y esa es exactamente la parte del sistema que este tipo de contratos refuerza.
Señales a seguir: precios por token y contratos de cómputo
Para saber hacia dónde va el coste real de la IA hay dos termómetros. El precio por millón de tokens, que ya se movió con la guerra de precios de los últimos meses, y los contratos de cómputo como este, que anticipan dónde está el cuello de botella antes de que se note en la factura.
Conclusión
El titular fácil es que Anthropic firmó otro contrato gigante de cómputo. El titular útil es que una parte de la factura de la IA no se paga en GPUs, sino en CPU, y que eso cambia dónde conviene ejecutar las cosas. Vale la pena leer también qué pasó con la guerra de precios entre Anthropic y OpenAI, con los chips propios de Alibaba y con la subida de precios de AMD: las tres piezas encajan con esta.
Fuentes: comunicado de Akamai, RTTNews, anuncio de Akamai AI Grid y Anthropic sobre Colossus 1.


